A diferencia de otros sectores, los hospitales y clínicas no pueden establecer sus precios libremente, pero sus costos aumentan con los precios del personal, la energía y los materiales. El resultado es una creciente brecha entre la inflación y las tarifas. El estudio de PwC sobre el futuro del sector hospitalario de noviembre de 2025 demuestra claramente que las tarifas se quedan atrás respecto a la inflación. Particularmente notable es que entre 2020 y 2024, la inflación aumentó un 6.8%, mientras que las tarifas solo un 2.6%. 'El Consejo Federal cierra los ojos en su informe ante los hechos. En realidad, la falta de un ajuste garantizado por inflación conduce directamente a la subfinanciación y, por ende, pone en riesgo la atención hospitalaria', aclara Anne-Geneviève Bütikofer, directora de H+. Una adaptación completa de las tarifas a la inflación a través del actual camino de negociaciones tarifarias no es realista, ya que el margen de acción de los hospitales y clínicas es muy limitado. Por ello, es aún más importante que el Parlamento apruebe la moción del senador Damian Müller, que contempla un ajuste de las tarifas a la inflación.
La subfinanciación es medible y pone en riesgo la atención. Las consecuencias son claramente cuantificables: aproximadamente un 25% de subfinanciación en el área ambulatoria y un 10% en el área estacionaria. Esto dificulta las inversiones necesarias, aumenta la presión sobre el ya escaso personal cualificado y eleva el riesgo de que se reduzcan servicios o se debiliten ubicaciones, con consecuencias para las y los pacientes. Suiza necesita hospitales y clínicas que impulsen la transformación hacia el sector hospitalario del futuro: más atención ambulatoria, nuevos modelos de atención, digitalización. 'Quienes deseen políticamente una ambulantización consecuente, deben posibilitarla tarifariamente. Sin tarifas justas adaptadas a la inflación, el cambio necesario será imposible', afirma Anne-Geneviève Bütikofer.
H+ exige una indexación vinculante y transparente de las tarifas, para que la evolución de los costos no termine en bloqueos, procedimientos y demoras. Esto crea previsibilidad para la atención, y la capacidad de inversión necesaria para la transformación a futuro.
